Decide
El diseño del módulo de cierre: qué es, por qué es una conversación y no un test, y qué hace falta para implementarlo.
Lo esencial, en tres puntos
- Es el cierre del recorrido: el estudiante llega con lo que descubrió en Prepárate, Inspírate y Explora, y sale con tres carreras priorizadas, un argumento propio y un plan hasta la matrícula.
- No es un test vocacional ni un matcher que dictamina. No mide, no puntúa, no diagnostica. Propone material; el estudiante ordena, descarta y prioriza.
- Lo que lo hace distinto no es la IA: es que escucha antes de proponer y que siempre pone sobre la mesa al menos una opción que el estudiante no veía.
Por qué una conversación y no un test
El hallazgo del discovery fue que los estudiantes deciden sin conocer la carrera en sí. Pero el problema tiene una segunda capa: el circuito que lo produce se retroalimenta. Entorno acotado → menú limitado de opciones → la vocación se ancla a ese menú → la búsqueda confirma en vez de expandir → decisión por etiqueta.
Ahí está la razón por la que un instrumento cerrado no sirve. Un test o un formulario solo puede capturar respuestas dentro de las opciones que el estudiante ya reconoce — y esas opciones son precisamente el problema. Le devuelve su mapa achicado, ahora con sello de validación.
de los marcos que sostienen el diseño vienen de la psicología vocacional aplicada, no del diseño de producto: Career Construction, Possible Selves y la Teoría Sociocognitiva de la Carrera. Los tests de intereses tipo RIASEC se descartaron como base porque confunden interés con prestigio y con género, y refuerzan lo que el estudiante ya creía. Referencias en el documento completo · §2
Hay un antecedente que condicionó el diseño más que ningún otro: Kai, el chatbot de orientación que el BID evaluó en Chile con un ensayo controlado. Su hallazgo fue que los estudiantes usan estas herramientas para lo fáctico y reservan lo subjetivo para las personas. La consecuencia es concreta: el chat tiene que ganarse el permiso a lo subjetivo, no puede asumirlo. Por eso Decide no arranca preguntando por carreras — arranca por cómo está el estudiante.
Las tres conversaciones
El mismo agente, con memoria compartida, en tres tramos que el estudiante recorre en momentos distintos. Más una vista que persiste todo lo que produjo.
Qué estudiar
Ocho etapas que extraen motivación, la escena que el estudiante imagina, sus talentos y sus condiciones reales. Recién al final propone candidatas.
Produce: terna de 3 carreras · argumento verbalizado · Declaración de Identidad
Dónde estudiar
Baja cada carrera a ofertas reales — institución, sede, modalidad, costo, requisitos, fechas — con una calculadora que el estudiante ajusta.
Produce: oferta elegida por carrera · presupuesto mensual
Próximos pasos
Genera la pauta para la conversación familiar, la ensaya por role-play, entrega el checklist de matrícula y recibe al estudiante de vuelta después de hablar en casa.
Produce: pauta de conversación familiar · plan de pasos
Mi Ruta
Donde vive lo producido: las señales del recorrido, la terna, el presupuesto y los documentos. Consultable cuando quiera.
Los tres momentos donde se juega el valor
Si hay que defender por qué esto es una conversación y no un formulario, es acá.
- La divergencia. El chat cruza lo que el estudiante marcó en la app con la escena que imagina en frío. Cuando difieren —"enfermería la marqué porque es lo que hay cerca; la escena del campo me sale sola"— queda a la vista el mapa que le achicó el entorno. Ningún formulario captura esto: hace falta tener dos señales independientes y cruzarlas en el momento justo.
- La expansión. El set de candidatas incluye siempre una carrera fuera del radar del estudiante, y hay una segunda ronda que lleva su motivación a sectores que no podía imaginar. Ofrecerla es obligatorio del lado del sistema; aceptarla es libre. Así la ampliación siempre estuvo disponible — y si el estudiante igual elige su mundo de origen, esa elección ya no es circunscripción, es decisión.
- La verbalización. El estudiante escribe con sus palabras por qué su primera opción va primera. Esa frase viaja textual a la pauta de conversación familiar. Es lo que convierte una decisión recibida en una decisión defendida.
Lo que lo separa de un matcher
Honestidad anclada
Todo dato fáctico sale del catálogo, nunca del conocimiento general del modelo. Si el dato no existe, el chat lo dice: "eso no lo tengo — preguntalo en la visita". Y todo lo que afirma sobre el estudiante es rastreable a algo que el estudiante dijo.
Contra-pregunta al argumento prestado
Si el argumento final es de otro —"porque mi tía dijo"— el chat hace una única contra-pregunta buscando lo propio. Si el estudiante insiste, se respeta, y queda registrado como prestado: es un dato valioso para el orientador.
Acompañamiento humano de doble vía
A todos se les ofrece hablar con una persona del equipo al cierre, sin estigma. Y la oferta se adelanta ante angustia sostenida, dispersión que no se resuelve o pedido explícito. El chat nunca se bloquea por ofrecerla.
Auditable, no opaco
Reglas explícitas con pesos y umbrales ajustables sin reprogramar. Cada recomendación se puede explicar ante el estudiante, la DI y el BID — eso descarta un modelo de caja negra.
Qué hace falta para implementarlo
Cinco condiciones, en orden de urgencia. Las dos primeras no son negociables.
- Catalogar habilidades y materias por carrera — bloquea el motor. Cada carrera necesita sus 3-4 habilidades núcleo en lenguaje humano ("coordinar personas", "resolver problemas técnicos") y sus materias troncales con intensidad (cuánta matemática, cuánta química). Sin esas dos cosas el motor no opera. Es trabajo con el equipo pedagógico y de plazo largo: hay que arrancarlo primero.
- Tener orientadores de verdad — es prerequisito de lanzamiento, no una mejora posterior. El chat ofrece hablar con una persona a todos los estudiantes. No se puede lanzar con un botón que no lleva a nadie: hace falta dotación, tiempos de respuesta comprometidos, canales y un protocolo para casos de angustia.
- Resolver privacidad y datos de menores. Las conversaciones contienen tensiones familiares y situación económica. Hay que definir dónde se alojan, cuánto se retienen, cómo se consiente (parte del público es menor de edad) y bajo qué condiciones accede el orientador.
- Que un especialista en IA conversacional revise el diseño antes de construir. Recomendación explícita de Continuum. Este diseño define la lógica y el estándar de experiencia; un especialista debe validar los prompts y los mecanismos de seguridad. Los textos del prototipo no se toman tal cual.
- Backend del catálogo a nivel de oferta. Las restricciones filtran ofertas, no carreras, así que la estructura tiene que ser carrera × institución × sede × modalidad. Más un panel para que la DI actualice sin tocar código — sin él, la promesa de información vigente se rompe en el primer ciclo.
Qué existe hoy, y qué no
Hay un prototipo funcional desplegado con las tres conversaciones y Mi Ruta, que recorre el caso completo de un perfil ficticio: María, 17 años, de un cantón rural.
No hay IA todavía. El flujo es un guion pre-cargado. Eso es deliberado: sirve para demostrar la experiencia y fijar el estándar de calidad conversacional que el motor real tendrá que sostener. Lo que el prototipo no puede mostrar es el motor operando sobre un estudiante real, con sus ramificaciones y su adaptación por perfil.
Lo que Decide no resuelve
No resuelve la presión familiar —la familia sigue en casa—, ni la restricción económica real, ni los estereotipos culturales de fondo, ni la decisión final, que es del estudiante con su familia.
Lo que sí garantiza es que esa decisión se tome con más opciones a la vista, con un argumento propio y con el mapa completo sobre la mesa.